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Ariadna Terrón Ferret | ENT medio ambiente y gestión

 

La actividad turística se ha consolidado como un pilar estratégico para la economía española, llegando a representar el 11,6% del PIB en 2022[1]. Sin embargo, este motor económico conlleva una «cara B» ambiental a menudo invisibilizada: una gran generación de residuos que se intensifica dramáticamente durante los meses de verano, poniendo en riesgo la sostenibilidad de los propios ecosistemas que atraen a los visitantes. [2]

La estacionalidad y el espejismo de las playas limpias

El impacto ambiental del turismo se manifiesta con especial crudeza en las zonas costeras e insulares. Se estima que un turista genera aproximadamente 2 kilos de residuos diarios, una cifra que duplica la media de un habitante local[3]. Esta presión se traduce en que el turismo es el responsable directo de hasta el 80% de la basura marina que se acumula en las playas de las islas del Mediterráneo durante la temporada alta2.

El impacto de este modelo de consumo masivo es especialmente devastador para el medio marino, donde los residuos no solo alteran el paisaje, sino que comprometen la integridad de los ecosistemas. Los productos de plástico de un solo uso (SUP), junto con las artes de pesca abandonadas, representan el 70% de los residuos marinos dispersos en la Unión Europea[4], una cifra que en las playas de las islas del Mediterráneo se eleva hasta el 94%2. Estos materiales, lejos de desaparecer, sufren un proceso de fragmentación acelerado por la irradiación solar y la fricción mecánica, convirtiéndose en microplásticos que acaban incorporándose a la cadena alimentaria global[5].

La presión sobre la gestión municipal

La naturaleza temporal del turismo obliga a los municipios a sobredimensionar sus infraestructuras de recogida y tratamiento para hacer frente a picos de demanda que solo duran unos meses5,[6]. En territorios como las Islas Baleares o Canarias, la situación se agrava debido a la insularidad, la escasez de suelo para instalaciones de tratamiento y el elevado coste de la logística inversa para recuperar materiales5,[7].

Malgrat la magnitud del problema, existeix una manca notable d’indicadors oficials específics que permetin monitorar la generació de residus pròpia del sector. Aquesta invisibilitat administrativa sovint porta a la inacció, ja que els residus turístics acaben integrats dins la gestió dels residus municipals

A pesar de la magnitud del problema, existe una notable falta de indicadores oficiales específicos que permitan monitorizar la generación de residuos propia del sector. Esta invisibilidad administrativa suele conducir a la inacción, ya que los residuos turísticos acaban integrados dentro de la gestión de los residuos municipales5.

Conclusiones

A pesar de la relevancia de la gestión de los residuos, esta debe enmarcarse dentro del impacto ambiental global del turismo. El transporte, especialmente el aéreo, constituye la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la actividad turística[8]. Por tanto, las estrategias de sostenibilidad deben abordar de manera integrada tanto la gestión de los residuos como la reducción de las emisiones derivadas de la movilidad y otros impactos.

Además, hay que tener en cuenta que una gran parte de los residuos generados por los turistas están vinculados a las actividades económicas que se benefician de su presencia, especialmente los sectores del alojamiento, la restauración y el comercio. En este sentido, una gestión adecuada de los residuos comerciales podría contribuir a reducir parcialmente esta problemática. No obstante, esta medida por sí sola no es suficiente y debe complementarse con estrategias de prevención orientadas a reducir la generación.

Por tanto, es necesaria una firme voluntad política que traduzca el discurso de la sostenibilidad en normativas que incentiven la prevención, promuevan una contabilidad específica de los residuos generados por los turistas e impulsen medidas para reducir la huella ambiental del sector en su conjunto. El turismo del futuro debe abandonar la dependencia del consumo masivo y evolucionar hacia un modelo más respetuoso, arraigado al territorio y orientado a la preservación del entorno.

 

[1] https://www.ine.es/jaxi/Tabla.htm?tpx=33613&L=0

[2] https://www.uab.cat/web/sala-de-premsa-icta-uab/detall-noticia/el-turismo-es-el-principal-responsable-de-la-basura-marina-en-las-playas-del-mediterraneo-1345819907210.html?cid=1345819907210&d=Touch&detid=1345835779614&pagename=ICTA%2FPage%2FTemplatePageNoticiaWebDetalle_WAI

[3] https://diariodegastronomia.com/la-creciente-relacion-aumento-del-turismo-la-basura-marina

[4] https://environment.ec.europa.eu/topics/plastics/single-use-plastics_en#law

[5] https://accedacris.ulpgc.es/bitstream/10553/135055/1/gestionresiduos.pdf

[6] https://www.preprints.org/manuscript/202512.2229

[7] https://repositori.uib.es/xmlui/bitstream/handle/11201/162973/Agn%c3%a8s%20Cladera%20Bonet.pdf?sequence=1&isAllowed=y

[8] https://www.untourism.int/news/tourisms-carbon-emissions-measured-in-landmark-report-launched-at-cop25?utm_source=chatgpt.com